
Parecía ya olvidado el monstruo de Amsteten, ese austríaco desquiciado con su casa de los horrores particular, y ahora aparece otro elemento parecido en su maldad. Se llama Philip Garrido, vive en California y está acusado de secuestrar a una joven de once años y mantenerla en el patio de su casa durante dieciocho. Entre las acusaciones está la de secuestro, violación y abusos sexuales a esta niña ahora con veinte y nueve años y con la que ha tenido dos hijas. Dieciocho años viviendo en el patio trasero de una casa y siendo constantemente violada por un endémico sádico que no merece otro sino que el que le impongan y tenga que cumplir por imposición del tribunal que lo juzgue.
¿Cómo puede llegar el ser humano a degradarse de tal manera que prive de la oportunidad de vivir a otra persona?, ¿tenemos acaso seis vidas para poder desperdiciar una con ensayos y vivir las restantes como debe hacerse con la única que tenemos?, ¿no nos hemos dado aún cuenta que sólo contamos con unos pocos años para hacer todo lo que quisiéramos hacer en esas seis vidas?
Quizás algún día nadie tenga que sufrir las desquiciadas locuras de gentes insensatas porque todos entendamos que sólo es un puñado de años los que nos quedan por vivir.

