
Quizás aquellos/as que me lean pensarán que soy un ......... no sé, pueden decirme lo que quieran menos racista porque no lo soy, todo lo contrario. Que se le ocurra lo que quiera a quien quiera pero me parece un pecado, y no capital, que la fiesta de halloween se esté introduciendo en esta tierra de esa forma tan alarmante. No es nuestra fiesta, nunca los niños, al menos los de mi edad, salieron esa noche a pedir caramelos por las casas porque los caramelos los echaban los Reyes Magos, en esas cabalgatas interminables, y no esa bola roja con barbas que ahora ya es casi imposible echar de nuestras vidas. No quiero renos, quiero camellos y no quiero disfraces ahora, para eso tengo ahí al lado los mejores carnavales del mundo, los de Cádiz, y son para eso, para disfrazarlos. Me da rabia ver como los americanos del Norte introducen sus fiestas en nuestras vidas por simple mercado, porque ellos no son capaces de llevarse nuestras ferias, nuestros carnavales, nuestra semana santa, ni nuestros, aunque yo sea republicano, amados Reyes Magos. Así que dejemos a cada cosa en su sitio, que los que lleven esta fiesta arraigada en su sangre lo festejen pero el resto, como nosotros, que siga siendo el mismo día de recogimiento familiar como se ha hecho siempre.